Despedida

No es la mejor manera de despertar. Después de una mala noche en la que la tos pareciera tener voluntad propia, presionar el pequeño botón de talk a las 10 de la mañana ya era algo molesto. Oí a mi tío con una voz apesadumbrada, esa que trae las malas noticias. El “¿cómo estás?” era tan sólo parte de un protocolo inútil que ambos obviamos:

-¿Dónde está tu papá?

-En la iglesia

-Le estoy hablando a su celular y no contesta…

-Pues a veces no se lo lleva

Nada.

-Se murió tu abuelo…

En mi garganta se formó un nudo al que sólo pudo escapar un angustiado “¿Qué?”. Le hablé a mi papá, pero no tuve el valor para decirle, así que sólo le insté a que hablara con mi tío. Mis ojos se volvieron tan pesados que ni siquiera pude mantenerme despierto tras ese impacto.

Recuerdo haber soñado algo durante mi pequeña siesta, pues desde que regresé de Oklahoma suelo soñar más seguido. Cuando volví a despertar, de golpe vino a mí el clásico pensamiento de quizás todo fué un mal sueño, pero pronto murió sofocado por un pesar común, el pesar de una realidad que no queremos.

Mi abuelo Raúl era un sujeto admirable, es una de las pocas personas con la que me atrevo a usar ese adjetivo. Fué un hombre de muchas luchas, y de muchas victorias. De ir en contra de todas las posibilidades, de crecer en un pueblito de Oaxaca y correr en calzones tras los perros a convertirse en superintendente de petroquímica de Pémex. Un hombre inteligente, que se sabía así mismo inteligente, y que sabía usarlo no sólo para su propio provecho, sino para todos aquellos quienes le rodeaban. “Inteligencia y buena política…” me dijo alguna vez para aconsejarme, “…y llegarás hasta donde quieras“. Lo sabe porque él lo hizo.

Tuvo sus errores, caídas graves que el tiempo se encargó de cobrar. Y aún cuando gente de la familia (e incuso alguno de sus hijos) le dió la espalda, de mi papá sólo aprendimos a quererlo, a respetarlo, a óirlo con atención cuando nos hablaba de sus cacerías y sus plantas de azufre. Yo sé que es por eso que hoy mi papá tiene paz, porque siempre le demostramos cuánto lo amábamos cuando aún era tiempo.

Mientras escribo ésto vienen a mi cabeza miles de historias que vivimos juntos el viejo y yo, pero no pienso escribirlas por temor a corromperlas con burdas letras (talvez algún día lo haré, pero será sólo para no olvidarlas).

Nos veremos de nuevo, abuelito, cuando Dios así lo quiera…

5 respuestas a Despedida

  1. fael dice:

    lo siento bro, es uno de los eventos más tristes que uno puede sufrir.
    mi más sentido pésame, espero encuentren pronto la resignación.

  2. Ozmönk dice:

    Verdaderamente, una pérdida terrible, sé como te sientes, mi más sentido pesame, espero puedan sobrellevar la pérdida.
    Saludos.

  3. Paty dice:

    k te puedo decir, es una pérdida irreparable, Dios y nosotros lo sabemos k lo vamos a extrañar y recordar todo el resto de nuestra vida, has hecho una remembranza que no pudo ser mejor escrita, Dios te bendiga y siempre recuerda a tu abuelo como lo que fue, un gran hombre…….

  4. Chely dice:

    nada de lo q te podamos decir puede ser mas profundo y sentido q lo que tu expresas en tu despedida, nada mas te puedo decir que seas tan gran hombre como tan grande fue tu abuelo.
    mi mas sentido pesame, te quiero mucho.

    tu tia chely………..

  5. singevolant dice:

    Muchas gracias a todos, de veras gracias

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