Una guerra cercana

Hace poco leía en alguno de mis feeds un comentario muy triste y muy cierto: en México estamos viviendo una guerra. Para la gente que vivimos en esos “estados problemáticos” donde el crimen organizado tiene más infuencia es aún más notorio.

militares

En el estado de Chihuahua los narcos han existido desde tiempos inmemoriables, y en la sierra tienen sus tejes y manejes muy bien organizaditos. Y no tengo que mencionar que Cd. Júarez ha sido desde hace un buen tiempo el patito feo porque ya de eso se han encargado todos los medios mexicanos existentes. Aún así, viviendo en la capital nos atrevíamos a decir como Susanita (la de Mafalda): “Por suerte el mundo queda taaaaan lejos”

Ahora la cosa está recrudeciendo. Ya se me hace algo común ver convoys de AFIs y soldados circular por nuestra querida y antes pacífica ciudad mientras voy de camino a casa. “Sicario” es una palabra de moda. Se empieza a volver instintivo el evitar cerrárseles o representar cualquier tipo de molestia a las camionetas del año con vidrios polarizados, porque puedes recibir algo más que un simple insulto del conductor.

Ayer en la noche, mientras terminábamos nuestra reunión de oración en casa de una amiga, oímos varios disparos, luego muchas patrullas, luego más disparos (esta vez más cercanos). Nos tuvimos que alejar de las ventanas y resguardarnos en la parte interior de la casa por eso de que, como dice mi mamá: “las balas no llevan dedicatoria”. Unos cuantos minutos después, cuando se calmó un poco el asunto y ya íbamos en la camioneta, las patrullas nos echaron uno que otro lamparazo para ver si no éramos quienes buscaban.

Muchas cosas saltaron a mis cabeza. Me puse a pensar en lo egoísta que somos (la gran mayoría de nosotros) pues problemas como éstos no nos importan hasta que nos tocan de cerca. Me puse a pensar en aquellos que han perdido su vida en el infame fuego cruzado. Me puse a pensar en que poco a poco la paz de este país va menguando.

El gobierno planteó una guerra contra el crimen organizado cuya evaluación queda mucho más allá de mi alcance. Lo que sí me resulta obvio es que el mexicano común, que “ni la debe ni la teme”, necesita paz. Una paz que no dependa de las circunstancias. Una paz como la que sólo Jesús puede dar.

2 respuestas a Una guerra cercana

  1. Paty dice:

    es muy cierto, esa paz k necesita nuestra ciudad solo la puede dar Cristo, ojalá que todos pudieran reconocerle como el único y suficiente salvador, el día que eso suceda, la paz por la que todos oramos volverá…..

  2. singevolant dice:

    Claro, y para que eso suceda necesitamos empezar a creer más y mostrar vidas transformadas por jesús en lugar de agarrar a la gente a bibliazos

    (Por cierto, ese comentario es de mi queridísima madre y fué escrito en mi computadora, por eso aparece mi monito feliz… por si creían que soy tan patético como para escribir comentarios a mis propias entradas fingiendo que soy otra persona)

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